lunes, 30 de agosto de 2010

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He echado de menos esos días raros y alocados que viví contigo. Me dijiste que era un amigo, un gran amigo, una persona especial y distinta que se había colado en tu vida, que a mi lado sentías y vivías cosas hermosas, que a pesar de querer negarlo te llegó a embargar la ilusión. Lo vi en tus ojos, en tus labios y en el estremecer de tu cuerpo.


Pero después volvimos a este mundo real tan distinto de las historias de amor que se cuentan en las películas. Encontraste una excusa para engañarte, para justificarte, para poner fin. Sembraste distancia entre los dos, la cual ha germinado y crecido más de lo que te imaginas. Lo nuestro era una locura, y yo sólo fui una manera de aparcar tu soledad, de enterrar tu melancolía y tus auto engaños.

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